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DISCURSO DE JUBILACIÓN DE ALFONSO LÁZARO: DESDE LA MEMORIA HASTA EL FUTURO
 

Agradezco a este joven y risueño comité de organización, compuesto por Lola, Cristina, Silvia, Ana, Águeda y Maite sus denodados trabajos para celebrar mi jubilación. Ellas me han ocultado absolutamente todo lo que preparaban, se han reunido a mis espaldas no sé cuántas veces, se callaban cuando yo entraba a cualquiera de los despachos, y decían que estaban preparando algo así como una boda. Yo la puedo bautizar como la boda con el conocimiento.

Cuando uno acaba su trayectoria profesional educativa, 40 años sin parar, no puede menos que pensar en sus comienzos. Y voy a contaros que los inicios fueron duros, allá por los finales años 70 del pasado siglo, en una academia de la zona de Nou Barris en Barcelona llamada, eufemísticamente, Los Ángeles. Y aprovecho para agradecer la presencia de nuestros amigos Lidia y Ramón con quienes gestamos una amistad cómplice que ha llegado incólume hasta el día de hoy. Con Ramón, en aquella academia vivimos retos educativos y varias peripecias. Solo os cuento una de ellas: en ese barrio de aluvión algunos chicos de 14 años, a pesar de una buena relación educativa con ellos, tomaron prestada nuestra vespa verde, y después de agotar la gasolina, nos la encontramos medio deshecha en el río. ¡Qué curiosidades que tiene la vida! Empecé modificando la conducta del alumnado, con más coraje que formación, y acabo haciendo lo mismo pero con más formación que coraje.

Para no perder la plaza que me había sido asignada por acceso directo al cuerpo de Maestros, el azar quiso que aterrizara en Andorra en el año 1979, estando dos cursos impartiendo actividades deportivas a los niños y niñas mayores del colegio entonces llamado Ibañez Trujillo. De estos dos años recuerdo que nunca antes tantos alumnos y alumnas habían participado en las competiciones escolares, y nunca antes habían obtenido tan pésimos resultados deportivos. Lo importante era participar y lo educativo el proceso.

Y así llegó el curso 1982/83 en el que, con unos cuantos compañeros y compañeras, casi puedo decir que fundamos el Gloria Fuertes. Aquí están casi todos. En aquellos primeros años, tal como escribía en uno de los libros, encaramos los problemas de aprendizaje del alumnado con una óptica diferente. Iniciamos métodos nuevos del aprendizaje de la lectoescritura y enfoques atractivos para la matemática, al tiempo que enfrentamos a estos alumnos con actividades artísticas creativas.

A mediados de los años 80 del pasado siglo, surgió la reflexión sobre el papel de la psicomotricidad para que, a través de las acciones y los movimientos en el parquet del aula, los niños y niñas se sintieran más a gusto en su cuerpo, mejor dentro de su propia piel y mejoraran sus afectos y sus aprendizajes escolares. Esta fue la razón de que el claustro decidiera que el alumnado de mi clase se repartiera entre las demás y yo dedicara todas las horas a impartir psicomotricidad. Empezó, desde entonces, una formación intensa en este ámbito que no he abandonado hasta el día de hoy, que ha jalonado toda mi carrera profesional y cuyo resultado está escrito en los libros publicados.

Permitidme, pues, que repase algunos aspectos de ellos.

Los que escribimos libros solemos pensar muchas cosas. Y entre las cosas que pensamos se encuentran las dedicatorias. Nunca son baladíes. Siempre añaden el afecto, la emoción y el sentimiento a lo que ya está escrito. Y se dirigen a personas que, por razones diversas, han sido significativas en la vida de los autores. La mayoría de ellas surgieron en los largos paseos entre la val de Molinos y el pinar de Los Olmos. Por eso, en este acto de agradecimiento voy a repasar esas dedicatorias y espero que, a partir de ellas, podáis conocer más y mejor mi obra y también a mí mismo.

El primer libro Nuevas experiencias en educación psicomotriz, publicado en el año 2000, llevaba la siguiente dedicatoria: “A Concha, mi compañera. Y a mis padres”.

Comentarios: 42 años juntos. De Concha qué decir. Solo tres palabras: amor, comprensión e impulso para seguir formando a las generaciones venideras y para continuar escribiendo. Y a mis padres y por extensión a mi familia. A Asunción, mi madre, nuestra madre, tu esposa siempre padre, quien permanece viva en nuestra memoria. No hay día que amanezca, haga cierzo, este nublado o salga el sol, que el Ramiro no dé los buenos días a la Asunción que siempre está joven en su mesilla y en su mente. A mis hermanos y demás familia que están aquí en la primera fila. A la abuela del carrito, que ha desempolvado el vestido para venir a este acto y se ha mirado de reojo en el espejo. Estos son los que siempre están ahí, cerca, arropando.

Decía la del segundo libro Aulas multisensoriales y de psicomotricidad, publicado en el año 2002: “A los niños y niñas del Colegio Gloria Fuertes, de quienes tanto he aprendido. A Peña Martínez y José María Peguero, con quienes tanto he compartido. Para Héctor, in memoriam”. Comentarios: Los niños y niñas con distinto grado de discapacidad o con dificultades de aprendizaje me han impulsado a encontrar conceptos y procedimientos para facilitar sus aprendizajes y su adaptación a la sociedad que les toca vivir, con dos denominadores comunes: afecto y límites educativos. Algunos de ellos han salido aquí a expresar en voz alta los recuerdos y vivencias de su relación conmigo y de su colegio.

Peña y José María, a lo largo de más de 30 años, me habéis permitido compartir pensamiento pedagógico, vivencias profundas, metodologías eficaces y espíritu de equipo. Hemos hecho realidad eso que escribía Umberto Maturana: que el amor y el juego son los fundamentos olvidados de lo humano. Con vosotros, ese trípode básico que siempre le gusta decir a D. Manuel, hemos construido el colegio de nuestros sueños. También con otros compañeros y compañeras, diseminados por la geografía española, que siempre llevan al Gloria Fuertes en el corazón. Algunos de ellos están aquí compartiendo este día y los siento cerca.

Y para Héctor, nuestro sobrino, cuya luz ya no nos alumbra, pero cuya pasión por enseñar que aprendió de su madre no nos abandona. Me consta que tenía como referencia el libro de Nuevas experiencias y que adoraba a su tía Concha. También siento cerca a Miguel y Bea, aquí en la primera fila.

En el año 2004 se publicaba el tercer libro: Los zancos: el placer de aprender a través del equilibrio, con la ayuda del Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, con la siguiente dedicatoria: “A todos los zanquistas (chicos y chicas) que desde lo alto encontraron motivos para seguir creciendo”.

Comentarios: Desde el 23 de diciembre de 1989 hasta hoy, 29 años después, chicos y chicas, envirtud de un proceso sistemático de aprendizaje, pueden actuar en público subidos a esas plataformas que llamamos zancos. A lo largo de todos estos años y en innumerables actuaciones en público, estos zanquistas han conmovido al público y, de repente, se han sentido crecidos, aumentados, ensanchados, aplaudidos: en suma, admirados. Momentos de felicidad que provienen, no solo del sentimiento de tener el control sino de ejercer ese control cuando las situaciones son difíciles. Momentos de flow, de fluir, de flujo, de experiencia óptima, que constituyen los ingredientes para una vida plena y se destacan sobre el fondo mate de la vida cotidiana. Dejo la encomienda de ver el mundo desde lo alto a mi colega Silvia que, junto con el equipo directivo, el resto del profesorado y auxiliares educativos, encontrarán la manera de seguir con el espectáculo.

Y ver el colegio desde lo alto también significa sentirlo en la distancia. Cuanto más se aleja uno de él, más lo contempla globalmente, en plenitud. Constituye una poderosa sensación hablar del colegio, de sus espacios, de los proyectos que impulsamos, cuando uno está lejos. Extender nuestra manera de entender y de hacer escuela por la geografía española, por Europa, por Sudamérica aporta un orgullo y una satisfacción que embargan.

En abril de 2006 vería la luz el cuarto libro titulado De la emoción de girar al placer de aprender. Implicaciones educativas de la estimulación vestibular, escrito junto con Pilar Arnaiz y Pedro Pablo Berruezo, con la siguiente dedicatoria: “A nuestras madres y padres, que nos bridaron infancias felices”.

Comentarios: Una infancia feliz significa tener muchas posibilidades de poseer en el futuro una vida plena. Se sabe hoy que allí se encuentran las bases para la madurez en etapas posteriores. La plasticidad neuronal, un ambiente rico en estímulos y un equilibrio delicado entre afecto y límites convierten al ser humano que crece en una persona adaptada al entorno que le toca vivir. Nosotros tuvimos infancias libres modeladas entre el juego y la exigencia.

En este libro se reflejan los estudios experimentales de mi tesis doctoral y la conversión en evidencia científica de la idea de que los estímulos vestibulares –giros y vueltas, balanceos y saltos- se encuentran en la base de la capacidad de equilibración y esta, a su vez, influye poderosamente en la atención, puerta de entrada a todos los procesos cognitivos superiores. Desde hace años peleamos para que se diseñen entornos enriquecidos en los que niños y niñas con importantes discapacidades puedan exponerse a las estimulaciones básicas del desarrollo humano: táctiles, propioceptivas y vestibulares. El aula de psicomotricidad y el aula multisensorial y de relajación son dos de ellos.

Mi reconocimiento público a la Universidad de Murcia y a la catedrática Pilar Arnaiz por su inestimable ayuda y por impulsar mi crecimiento intelectual: en mi labor educativa existe un antes y un después de la defensa del trabajo de tesis. De Pedro Pablo hablaré a continuación.

Jugar por jugar. El juego en el desarrollo psicomotor y en el aprendizaje infantil se publicó en el año 2009 y se iniciaba con una cita de Sabina: …y jugar por jugar, sin tener que ganar o perder…”. El primer libro de una serie de cuatro que, junto con mi amigo del alma Pedro Pablo, teníamos contratados para publicar con distintas editoriales. Desde entonces, sobrellevo mi orfandad intelectual cuyo hueco no he sabido rellenar.

Comentarios: Con el prólogo de mi otro gran amigo José Emilio Palomero, quien citaba que “El juego es el trabajo del niño, su oficio, su vida”. La neurociencia hoy le está dando la razón. Allí reflexionamos y escribimos sobre la importancia del juego infantil para que los niños y niñas de hoy se conviertan en hombres y mujeres del mañana, con armonía y resiliencia. El juego infantil se conforma como un invernadero en el que florecen la creatividad y la fantasía, herramientas que jalonan todo el ciclo vital del ser humano. Y del juego del niño al juego del hombre a través de cuatro vectores: vértigo, simulacro, competición y azar.

El año 2012 vio la luz un libro coral con el título La práctica educativa en aulas multisensoriales. Atmósferas para el crecimiento y el desarrollo humanos, escrito junto a nuestro amigo Paco y mis compañeras Cristina, Silvia y Ana. Y también lo dedicamos a la memoria de Pedro Pablo Berruezo, con quien diseñamos la estructura del libro.

Con Cristina y Silvia hemos evaluado a docenas y docenas de niños y niñas con y sin discapacidad en el marco del Centro de Recursos del Gloria Fuertes, en los ámbitos de psicomotricidad y comunicación. Y con ellas hemos contribuido a desdramatizar lo que para las familias supone un hijo o una hija con dificultades, al tiempo que hemos generado programas y pautas para minimizar esas dificultades y contribuir a encauzar su educación en la adecuada dirección, lejos de falsas terapias sin evidencia científica.

Y, después de todo lo dicho hasta aquí, si hay alguien que todavía duda de a qué voy a dedicar mi tiempo libre, le contaré lo siguiente:

Me gustaría parecerme un poco, solo un poco, a estas dos grandes personas cuyas biografías se han hecho públicas no hace mucho. A Richard Dawkins, biólogo, científico y uno de los continuadores más brillantes de la obra de Darwin, quien tituló sus memorias como Una curiosidad insaciable y Una luz fugaz en la oscuridad. Publicó docenas de libros tales como El gen egoísta, El relojero ciego, Escalando el monte improbable, etc. Acuñó el término “meme”, con un significado profundo, diferente al vulgar extendido por las redes sociales, y es un gran comunicador y conversador, defendiendo la razón contra todo, religiones incluidas, como analiza en su documentado libro El espejismo de Dios.

Y a Oliver Sacks, neurólogo y eximio escritor, quien se acercó a comprender las vidas de las personas diferentes, conviviendo con ellas, y tituló sus memorias En movimiento. Una vida. Ha publicado también docenas de libros tales como Un antropólogo en Marte, El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Veo una voz, Musicofilia, etc. Siempre se situó al lado de los que sufren y escudriñó el cerebro humano en la búsqueda continua de aliviar las penas humanas.

Y finalizo con los últimos versos de uno de los poemas que retrata toda una vida, la de D. Antonio Machado, que empieza con “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla…” y que acaba de esta manera, cuyas palabras hago mías: “Y al cabo, nada os debo, me debéis cuanto escribo. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el techo que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago; y cuando llegué el día del último viaje y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo, ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”. Muchas gracias, suerte y hasta siempre.

Alfonso Lázaro
Junio de 2018

 

Parte de la mesa de homenaje
Parte de la mesa de homenaje

Peña Martínez, dirigiéndole unas palabras
Peña Martínez, dirigiéndole unas palabras

Abrazando a exalumno
Abrazando a exalumno

Trifásido dedicándole una melodía
Trifásido dedicándole una melodía

Amparo, desde Murcia, con mucho cariño
Amparo, desde Murcia, con mucho cariño

Repasando su trayectoria
Repasando su trayectoria

Uno de los muchos regalos
Uno de los muchos regalos

Peña, José María y Alfonso recibiendo un caluroso aplauso
Peña, José María y Alfonso recibiendo un caluroso aplauso

Equipos directivos saliente y entrante
Equipos directivos saliente y entrante

Con su padre de 91 años, emocionados
Con su padre de 91 años, emocionados

Con parte de la plantilla de este curso
Con parte de la plantilla de este curso

Con varios exalumnos
Con varios exalumnos

Con la familia al completo
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